16 oct. 2017

"El cuento de la criada", relato de Margaret Atwood

11 comentarios:
El mundo actual vive casi más de la imagen que de la letra impresa. Naturalmente todo, antes de plasmarse en imágenes, nace en formato escrito; de ahí la mutua retroalimentación de ambos mundos, el visual y el literario. Un ejemplo actual es el de la novela "El cuento de la Criada" de la escritora canadiense Margaret Atwood quien tras haberla publicado hace ya más de 30 años ha visto cómo ha vuelto a los escaparates y expositores de las librerías tras el inmenso éxito alcanzado por la serie televisiva de 10 capítulos que HBO ha hecho de ella y que está actualmente disponible en esta plataforma en nuestro país.

Margaret Atwood escribe "El cuento de la criada" (The Handmaid's Tale) en 1985. Ya desde el momento de su aparición la novela conoció el éxito: galardonada en 1985 con el Governor General's Award for English-language fiction y en 1987 con el Arthur C. Clarke Award, un premio de origen británico que se entrega a la mejor ópera prima del género novela de ciencia ficción publicadas en el Reino Unido durante el año anterior a la entrega. "El cuento de la criada" fue la primera novela galardonada con este premio. 

La novela es una distopía, feminista según algunos dado que el asunto que plantea es el de la esclavitud de las mujeres por culpa de su fertilidad; una distopía de la maternidad, según la propia autora, que no desea alistar la novela tan fácilmente en la bibliografía feminista pues piensa -así lo ha mantenido en diversas ocasiones- 'que hoy en día vive del feminismo no poca gente sin el más mínimo talento'. Pero también es una distopía política: la escritora canadiense denuncia o avisa de la facilidad que corre el democrático mundo actual de convertirse en una dictadura. En la novela nos encontramos con una dictadura de naturaleza teocrática: no se puede obviar el momento en que la Atwood está redactando su relato, en plena resaca de la crisis de los rehenes americanos en Irán ocurrida durante 444 días del 4 de noviembre de 1979 al 20 de enero de 1981. El fanatismo con que se conducía ese país bajo la férula de los ayatollahs que habían impuesto una policía religiosa y que realizaban ejecuciones ejemplarizantes en las plazas públicas está, sin lugar a dudas, en la mente de la autora. Pasados los años y visto lo visto, también podría servir para cualquier otro régimen autoritario de naturaleza populista, misoneísta, supremacista, nacionalista... con ribetes de ser impuesto desde lo más alto por la voluntad de un deus ex machina que como bien todos sabemos jamás se puede equivocar.

Defred es el nombre impuesto al personaje que está contando su historia de manera desordenada, al hilo de los sucesos que le van aconteciendo en la nueva sociedad establecida de manera paulatina en Gilead, nombre del país que antes fuera Estados Unidos. Defred es una Criada, es decir, una mujer destinada a la fertilidad en un momento en que la misma ha caído de manera estrepitosa y las autoridades han colocado su recuperación en el centro de su acción política. Estas Criadas son puros objetos al servicio de los Comandantes (dirigentes) cuyas Esposas no tienen hijos y sí los desean. Para justificar la servidumbre sexual de las primeras esta sociedad fuertemente religiosa -teocrática- echa mano de unos versículos del Génesis en los que Raquel, la mujer de Jacob viendo que no podía darle hijos a su marido, le insta a que los tenga con Bilhá, su criada, la cual parirá sobre sus rodillas de manera que así ella, Raquel, también los tendrá.

Defred, pues, es una de estas Criadas cuya función es darle hijos a Fred, su Comandante, y de ahí el nombre que recibe para indicar de quién es propiedad. Para lograr la gravidez, con regularidad establecida tiene lugar la Ceremonia del apareamiento consistente en la monta de la sierva por su señor ante la atenta mirada de la Esposa llamada Serena Joy por la narradora del relato. En la casa de Serena y Fred, dirigentes destacados, viven otras clases como las Marthas (cocineras, limpiadoras y tal) Rita y Cora e incluso Nick, el chófer del Comandante cuyo aislamiento y abstinencia sexual es una de sus características.

Fuera de la zona controlada donde transcurre la vida de las Criadas delimitada por un muro en el que de manera ritualizada se realizan eufemísticas celebraciones de Salvación (en realidad ajusticiamientos) a la vista de todos y cuyos protagonistas luego son colgados de clavos colocados allí ad hoc, existen zonas donde la mano controladora del gobierno teocrático es más tenue y a donde aspiran a ir aquellas mujeres que quieren escapar de la terrible esclavitud que dentro están viviendo. Es el caso de Moira, compañera de fatigas desde la infancia de Defred que escapa cuantas veces puede del recinto. Pero fuera tampoco hay mucho más que dentro; lo que hay son restos, resquicios repugnantes del antiguo orden social en los que las mujeres eran sexualmente explotadas y humilladas con fines no reproductivos. ¿Qué es mejor, el viejo o el nuevo orden? Desde luego la pura racionalidad del hoy es más deshumanizadora pues sólo valen las mujeres fértiles que deben dar hijos en un período máximo de seis años. Pasado este tiempo los Guardianes (vigilantes) las enviarán a las Colonias exteriores donde trabajarán en el inhóspito medio ambiente y pronto morirán.

La novela estructuralmente presenta dos instancias en contrapunto: una, la del presente terrible que vive Defred en esa tiránica sociedad teocrática; y otra, en la que ella rememora momentos del pasado de manera desordenada según topa con las situaciones que va viviendo en una cierta comparación entre el Hoy y el Ayer. A través de estas rememoraciones, evocaciones y/o ensoñaciones hacia el pasado ["Suelo padecer estos ataques del pasado, como desmayos, como una ola que me invade la mente", pág. 49] vamos recibiendo la información cuarteada que según avanza el relato nos permite dar forma al personaje ["Tendréis que perdonarme. Soy una refugiada del pasado y, como otros refugiados, sigo las costumbres y hábitos que abandoné o que fui obligada a abandonar, y todo esto parece muy pintoresco, y yo soy muy obsesiva con respecto a ello.", pág. 224], a su ocupación en la anterior sociedad, a los sucesos que ocasionaron esta ruptura ["Fue después de la catástrofe, cuando le dispararon al presidente y ametrallaron el Congreso, y el ejército declaró el estado de emergencia. En aquel momento culparon a los fanáticos islámicos. Hay que mantener la calma, aconsejaban por la televisión. Todo está bajo control.", pág. 168], a personajes que formaban su familia: Luke, su madre, su hija...

El Cuento
Chaucer, Cuentos de Canterbury
En el blog de Jimena de la Almena hay una muy buena reseña sobre
Geoffrey Chaucer y sus "Cuentos de Canterbury"
La escritora canadiense titula el relato con una expresión que según se nos aclara en el último apartado de la obra, "Notas históricas sobre 'El cuento de la criada'" es un homenaje al escritor medieval inglés Geoffrey Chaucer, el autor de "Cuentos de Canterbury". En esa obra del siglo XIV, realizada a imitación de "El Decamerón" de Boccaccio, unos peregrinos a Canterbury acuerdan contar cuentos para hacer más ameno el viaje. Dados los distintos oficios de los viajeros  los cuentos de cada uno de ellos lleva como título el oficio de su narrador: 'Cuento del caballero', 'Cuento del molinero', 'Cuento del alguacil', 'Cuento del cocinero, 'Cuento del fraile'... y así hasta 22 de los más de 120 anunciados en el prólogo. Pues bien, a imitación de estos títulos Margaret Atwood presenta "El cuento de la criada".

Naturalmente no estamos en el siglo XIV y tampoco la Criada de Atwood es lo que pudiera entenderse por ello en la Edad Media. Pero tampoco la expresión 'cuento' significa lo mismo en Chaucer, donde el sentido moralizante o de enseñanza es evidente, que aquí. La narradora de la novela de Atwood no hace más que cuestionarse el sentido del término:
"Si esto es un cuento que yo estoy contando, entonces puedo decidir el final. Habrá un final para este cuento, y luego vendrá la vida real. Puedo decidir dónde dejarlo. Esto no es un cuento que estoy contando. También es un cuento que estoy contando, en mi imaginación, sobre la marcha.", (pág. 38) 
Para Defred, la narradora, como para el resto de Criadas, el  contar, el cuento, es casi una terapia.  A su través logran liberar la opresión que sufren.  Por eso a las Criadas cuando salen a hacer la compra siempre en compañía de otra se les tiene prohibido intercambiar información que vaya más allá de lo puramente establecido de manera ritualizada a través de un prontuario de preguntas y respuestas. Defred en su deambulante soledad acompañada normalmente por Deglen, otra Criada, rememora de manera desordenada el pasado del que fue arrebatada de manera brutal. Piensa en Luke, el hombre que fue su pareja y con el que tuvo una hija de la que a día de hoy apenas si tiene vagas referencias; y  la acción de contar, sea o no algo coincidente de manera escrupulosa con la realidad, es instrumento de libertad y de construcción de la verdad:
"Al contarte algo, cualquier cosa, al menos estoy creyendo en ti, creyendo que estás allí, creo en tu existencia. Porque contándote esta historia, logro que existas. Yo cuento, luego tú existes.",( pág. 263)
También piensa en su madre, una mujer liberada y luchadora que creía en la vida de las mujeres sin ataduras ["no quiero a ningún hombre a mi lado, para qué sirven, excepto por los diez segundos que emplean en hacer medio bebé. Un hombre es simplemente el instrumento de una mujer para hacer otras mujeres.", pág. 115]. Una mujer de la que a día de hoy apenas sabe nada, aunque lo más seguro es que haya muerto. Pese a ello es sobre ella y sobre su militancia feminista anterior a la instauración de Gilead sobre la que recae la escasa ración de humor que pudiera encontrarse en esta dura novela:
"Madre, pienso. Estés donde estés, ¿puedes oírme? Querías una cultura de mujeres. Bien, aquí la tienes. No es lo que tú pretendías, pero existe. Tienes algo que agradecer." (pág. 122)
El homenaje a Chaucer se visualiza también en que esta narradora en 1ª persona que se dirige a un receptor múltiple, a un público plural cual hacían los juglares medievales en la plaza pública, relata no una historia única, la suya, sino que acoge en su Cuento otros muchos cuentos más:
"Estoy demasiado cansada para continuar con este cuento. Estoy demasiado cansada para pensar dónde estoy. Aquí va un cuento diferente, uno mejor. Éste es el cuento de lo que le ocurrió a Moira. Puedo completar parte de él por mi cuenta, de la otra parte me enteré por Alma, que se enteró por Dolores, que se enteró por Janine. Janine se enteró por Tía Lydia" (pág. 123)
¿Un mundo feliz?
Leyendo la novela me ha venido a la cabeza el mundo feliz de Aldous Huxley. Sin embargo he visto que la sociedad distópica de Atwood es mucho más dura que la de Huxley. Mientras que los rebeldes de "Un mundo feliz" lo eran a través del amor al estilo humano, aquí en Gilead este amor está condenado a vivir sólo en el mundo del recuerdo de estos seres que son "refugiados del pasado" para quienes como reflexiona Defred "nadie muere por falta de sexo. Es por falta de amor por lo que morimos.".

Gilead es un mundo en el que el sexo es obligatorio y por lo tanto, sin ambages, se cosifica a la mujer que así no puede llamarse a engaño; engaño que en cierto sentido existía en el pasado si hombre y mujer no estaban en igualdad de condiciones. Tal sucede cuando la mujer que era antes Defred pierde su trabajo y Luke que aún lo conservaba tras escucharla quiere hacer el amor:
"Pero algo había cambiado, ya no existía el mismo equilibrio. Sentí que me encogía, de manera tal que cuando me rodeó con sus brazos eran tan pequeña como una muñeca. Sentí que el amor se alejaba sin mí." (pág. 179)
Quizás el Comandante llega casi a convencer a su sierva sexual cuando ella cuestiona la Peregrinación de las Mujeres (casamientos en grupo): 
"¿Qué es lo que pasamos por alto?, preguntó el Comandante
El amor, afirmé
¿El amor?, se extrañó el Comandante. ¿Qué clase de amor?
El enamorarse, repuse
El Comandante me miró con su mirada franca e infantil [...] ¿Realmente valía la pena enamorarse? Los matrimonios arreglados siempre han funcionado perfectamente bien, como mínimo." (pág.216 ) 

Una novela muy versionada
Como digo al inicio la novela se ha visto favorecida en la aceptación popular por su versión televisiva. Desde un primer momento "El cuento de la criada" fue objeto de versiones de todo tipo: cinematográficas (en 1990, Volker Schlöndorff dirigió una adaptación sobre guión de Harold Pinter), teatrales y hasta operísticas (en el año 2000 en Copenhague, en el 2003 en Londres y en la temporada 2004-2005 en Canadá). Pero sin lugar a dudas ha sido la serie de televisión de diez capítulos, protagonizada por Elisabeth Moss como Defred, la que ha tenido más impacto popular. En la realización de la serie intervino la mismísima  Margaret Atwood como consulting producer. La serie ha obtenido 5 galardones en los premios Emmy 2017.

 


Para finalizar
Una magnífica novela por todo: por la construcción; por la denuncia política; por la denuncia de la explotación de la mujer; por los peligros que denuncia, entre ellos el del excesivo puritanismo presente en las sociedades anglos donde viene a contextualizar su historia futurista; por la reflexión  metaliteraria que existe en ella sobre los límites de los géneros literarios, sobre la ductilidad de los mismos ("Me lo inventé. No ocurrió así. Lo que ocurrió es lo siguiente:" y hace una versión diferente a la anterior para, una vez que ha logrado rompernos el espinazo, sorprendernos con un "Tampoco ocurrió así. No estoy segura de cómo ocurrió, no exactamente. Todo lo que puedo hacer es una reconstrucción: el modo en que se siente el amor siempre es aproximado.", pág. 261); por la  denuncia que hace del juego y papel de la intelectualidad en el sostenimiento y justificación de las sociedades incluso de las más autoritarias como la de Gilead; por la utilización de un lenguaje exquisitamente literario que exige un lector que lo deguste.

Datos del libro
Autor: MARGARET ATWOOD
Título: “El cuento de la Criada”
Nº de páginas: 416 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: SALAMANDRA
Lengua: CASTELLANO
ASIN: B071KQF6G3
Precio:
En papel: 18'05€
Ebook: 11’39€



9 oct. 2017

Jhumpa Lahiri: "El buen nombre"

15 comentarios:
De Jhumpa Lahiri no había oído hablar hasta la entrevista que la revista El País Semanal publicó el pasado 18 de septiembre. Mi amigo José Antonio, gran lector, me había recomendado vivamente ya hace tiempo la lectura de esta autora, que él había leído durante un verano en la ciudad de Vancouver. Como sé del buen criterio de José Antonio en cuanto tuve oportunidad de contactar con la obra de Lahiri me puse manos a la obra. Tan sólo no le hice caso en una cosa: he comenzado mi contacto con la bengalí por su primera novela y no por los relatos que la hicieron famosa. A falta de leerlos, de la novela adelantaré que me ha parecido magnífica.

La autora
identidad cultural, cultura híbrida, mestizaje cultural
Jhumpa Lahiri es una estadounidense de origen bengalí nacida en Londres en 1967. En 1999 saltó a la fama en el mundo de la narración con "Intérprete de emociones", su primera publicación, una colección de relatos que fue Premio Pulitzer el año 2000. Otros libros suyos además de la novela objeto de esta reseña son "Tierra desacostumbrada", otra colección de relatos aparecida en 2008; y otra novela, última publicación suya por ahora, titulada "La hondonada" del año 2013.

"El buen nombre" sale a la luz en 2003. Su éxito fue inmediato, siendo llevada al cine tres años más tarde por Sami Nair, hindú como Lahiri aunque diez años mayor que ella.

Sinopsis (dada por la propia editorial)
La familia Ganguli emigra desde Calcuta a Boston. Ashoke y Ashima Ganguli forman un matrimonio de conveniencia tradicional indio. Ashoke consigue un trabajo (es ingeniero de profesión) en Cambridge, y la pareja se lanza a una aventura americana. Ashoke, superviviente de un accidente de tren, se adapta con facilidad a su nuevo entorno, Ashima no y pasa los días añorando su casa y su familia. Cuando nace su primer hijo, la pareja prefiere seguir la tradición de permitir a la abuela darle su nombre. Envían una carta anunciando el nacimiento, pero la respuesta no llega. Pasan meses y tienen que poner algún nombre. Ashoke, un lector voraz de literatura rusa, quiere poner el nombre de Gogol, a quien leía cuando sobrevivió al accidente de tren y hacia quien siente un lazo especial. Pero a Ashima no le gusta. La tradición también dicta que un niño nace con un nombre formal, y otro que se utiliza, y finalmente le dan el nombre de Nikhil, y el apodo de Gogol, Gogol Ganguli.


Mi comentario
Muchas cosas me han gustado de esta novela de Jhumpa Lahiri. Quizás la primera haya sido la sensación de verdad que transmiten todos los personajes que se mueven en la narración. Tan de verdad son estos seres que viven en una cultura diferente a la original suya que fácilmente comprendemos los sentimientos que albergan sus corazones:
  • Unos, Ashoke y Ashima, en especial esta última, viven en su burbuja bengalí: ella viste el sari; ambos se descalzan al llegar de la calle; en las multitudinarias reuniones que organizan en casa la comida, abundante siempre, es  el centro de las mismas; cuando cada cierto tiempo la familia se desplaza hasta Calcuta llevan regalos para todos los miembros de la familia; en Estados Unidos forman núcleo 'familiar' con otros bengalíes que como ellos emigraron de la India a USA y han enseñado a sus hijos a llamarlos tías y tíos, aunque en privado Ashima se esfuerza en que sus hijos Sonia y Gogol sepan distinguir 'mashi' y 'pishi', 'mama' y 'maima', 'kaku' y 'jethu', según que en la realidad hindú lo sean por parte de madre o padre, carnales o políticos. Si fuera por Ashima la familia habría regresado a la India; sin embargo, Ashoke guarda muy en su interior la recomendación que le hizo Gosh, compañero de compartimento del tren en el que viajaba para ver a su abuelo: "Antes de que sea demasiado tarde, y sin pensártelo mucho, mete una almohada y una manta en la maleta y vete a ver mundo, tanto mundo como puedas" (pág. 17); o sea, que persiguiese sus sueños, que no se amoldase a la tradición familiar por mucho dolor que la separación le pudiese ocasionar. Junto a este consejo, su vida debe no poco a la obra y vida del escritor ruso Gógol y en especial el relato "El capote" que, como no ha podido ser de otro modo he buscado y leído con avidez a fin de entender mejor a este hombre. En fin, lo mejor será que vosotros mismos cuando acabéis "El buen nombre" os paséis por Gógol, sólo serán unos minutos pues el relato es de unas 20 páginas.
  • Otros personajes, los más jóvenes, son los que circundan a Nikhil -Gógol, en el ámbito familiar-. Aquí estarían, además de él, su hermana Sonia seis años menor, y sus amores, en especial Moushumi con quién contraerá matrimonio. Este grupo de jóvenes constituye ya la segunda generación de bengalíes que, aceptando y participando en no pocas de las costumbres y tradiciones de su cultura bengalí, ya se siente más de la parte del mundo en que han nacido, crecido y educado.
Nikolái Gógol, Jhumpa Lahiri
El personaje central de la novela es Gógol quien crecido en USA oprimido interiormente por su cultura familiar que él se negaba a aceptar. Al final entiende a su padre, ese hombre que se alejó de sus orígenes para tener un futuro mejor que entregar a sus hijos aunque siempre quiso que retuvieran también lo importante de su cultura de origen. El nexo de unión entre la vida americana y la de la India de donde proceden se simboliza en un libro de relatos de Nikolai Gogol que contiene el titulado "El capote". Este libro, su autor y el relato en cuestión acompañan los momentos fundamentales de la vida de esta familia: Ashoke lo iba leyendo en el tren cuando sufrió un accidente; él mismo salvó la vida gracias a las hojas del libro destrozado que al moverse llamaron la atención de los equipos de rescate; Gógol será el nombre que Ashoke ponga a su hijo recién nacido a la espera del principal que han pedido a la abuela de Ashima; todos los miembros de la familia Ganguli, como el personaje del relato ruso -Akaki Akákievich-, habrán de ser resolutivos si quieren hacer realidad sus sueños; Ashoke regala este libro de relatos a su hijo y con ello le entrega el secreto de su vida; al final de la novela Gógol se enfrasca en su lectura simbolizando con ello que el regalo y deseo paterno ha caído en buena tierra.

Además de los creíbles personajes me ha llamado mucho la atención la manera de contar de Jhumpa Lahiri. Es una prosa viva, rápida, que utiliza con preferencia el presente de indicativo con ese sentido durativo que esta forma verbal tiene y que logra transmitir la sensación de intemporalidad característica de los escritos míticos. Y es que la novela de la bengalí Lahiri está cargada de un valor legendario al tiempo que real, algo que, en mi opinión, casa a la perfección con el cosmopolitismo intrínseco a la vida de un bengalí en un medio cultural tan estéril cual puede ser visto el mundo estadounidense:
"Ashima se siente sola de pronto, terrible, definitivamente sola, y durante unos breves momentos se aparta del espejo y llora por su marido. Está algo desbordada ante el paso que está a punto de dar, ante el traslado a una ciudad que fue su casa y que ahora, a su manera, le resulta extraña" (p. 292)
Me gusta también en la novela la manera que la autora emplea para evocar el pasado. Jhumpa Lahiri viaja hacia atrás con suavidad, delicadeza y naturalidad. Lo hace a través de ensoñaciones en esos tiempos muertos que son las esperas de algo o alguien. Y tanto las salidas de las mismas como su inmersión en ellas resultan de lo más natural:
"Reconoce la bocina del coche de su madre, lo ve entrar en el aparcamiento de la estación. Sonia es quien conduce, y al verle le saluda con la mano. Ben va a su lado." (p. 297)
He dicho antes que esta novela fue adaptada al cine con éxito en una película de igual título dirigida por Mira Nair en 2006. La manera de narrar de Jhumpa Lahiri utiliza también muchos recursos cinematográficos. Quizás el que más ha llamado mi atención es el de la elipsis. Esta sensación de que hay pequeños datos no comunicados que el yo-lector halla con criterio, produce en el receptor de la historia un gran placer al ver que en cierto modo él es coautor, que él es necesario para completar lo que la escritora ha dejado sin expresar o simplemente ha sugerido. En mi opinión ésta es una de las características de la buena literatura, y no me diréis que no está muy lejos del cine. Sí, desde luego esta novela se prestaba mucho a la versión cinematográfica.

Una novela que rezuma literatura por todos sus poros.
El personaje central y Ashoke, su padre, no se entienden sin el amor hacia la literatura, en especial la de los grandes narradores rusos. Ashima no participa de esta afición de Ashoke por el realismo ruso ("Ella no ha leído nada de Gógol, pero está más que dispuesta a colocarlo en un estante de su mente, junto a Tennyson y a Wordsworth"), a ella le va más la poesía romántica inglesa, y cuando sus hijos ya no la necesitan trabajará en la biblioteca local a tiempo parcial tres tardes por semana.
Nikhil y Ashoke aunque profesionalmente sus trabajos son más bien de tipo técnico, sin embargo 'viven en literatura'. El primero sobrelleva desde el día de su nacimiento el estigma de Gógol hasta que se reconcilie con él y aprenda a vivir sin complejo alguno. Esta liberación le sobreviene haciendo limpieza en la que fue durante su niñez su habitación en el apartamento que su madre se dispone a abandonar:
"Ashima le ha pedido que los revise [los libros que él tenía de estudiante en su habitación], que se asegure de que no hay ninguno que le interese conservar. Así que se ponen a rebuscar. La familia Robinson, En el camino, Manifiesto Comunista [...] Relatos de Nikolái Gógol [...] Gógol se pone de pie, cierra la puerta de su dormitorio, abre el libro, mira la ilustración de Nikolái Gógol, pasa la página y lee el título del primer relato. 'El capote'" (págs. 302-303)
Esta reconciliación consigo mismo lo es también con su padre al que ahora, al leer el relato de Gógol, viene a entender la frase la enigmática frase que una lejana tarde de su adolescencia le dijo:
"¿Sabes qué dijo Dostoievski una vez?
Gógol niega con la cabeza.
—Que todos salimos del capote de Gógol.
—¿Y eso qué significa?
—Algún día lo entenderás." (p. 83)
Si el relato de Gógol marca el destino de Nikhil, el de Moushumi también va a venir marcado por otro texto, en este caso un gran ejemplar de fotografías de París del fotógrafo Eugène Atget. Para Moushumi este libro que tiene Dimitri, un antiguo profesor suyo, en su apartamento contiene lo que la une a él: Paris. Ahi debía de haber marchado ella aceptando la beca que le habían concedido. Nunca debía de haber renunciado a ello. Sucede en ella algo parecido a lo que le ocurrió a Ashake, el padre de Nikhil.


Una lectura muy oportuna
En un país como el nuestro que ha vivido mucho la emigración, tanto hacia otros países como dentro de nuestras propias fronteras, esta novela dice mucho. Los veranos son manifestación de este trasiego de personas: las familias retornan temporalmente a sus localidades de origen -como la familia Ganguli cuando cada cierto tiempo viaja a Calcuta-; estos grupos familiares año tras año se ven engrosados con los hijos de los emigrantes de la primera generación los cuales ya han nacido en el país de Europa o comunidad española dofijaron la residencia sus padres. Son estos jóvenes los que sienten sobre sí con mayor dureza el problema de su identidad cultural: son españoles en Alemania, y alemanes en España; castellanos en Euskadi y vascos o catalanes en su pueblo de Castilla. Esta sensación de no pertenecer con plenitud a ninguno de estos dos mundos, de ser auténtico extranjero en su Patria es difícil de sentir si no se ha vivido. Jhumpa Lahiri la vivió en sus propias carnes y consigue trasladarla con gran brillantez en esta novela. Gógol es ella, un ser híbrido que quiere tomar lo mejor de las dos culturas a las que pertenece, que no quiere desertar de ninguna de ellas porque eso sería empobrecerse, eso sería caer en el provincianismo y/o en el supremacismo. No, Gógol no es mejor por haber nacido en USA, pero tampoco es inferior a los norteamericanos por ser sus padres bengalíes. No, para nada. Veo en esta novela de Lahiri una excelente medicina para combatir entre nosotros el supremacismo de todos los nacionalismos, así como para favorecer la integración de la cultura foránea en la de la región de destino sin que ninguna de las dos pierda su esencia.
 





3 oct. 2017

Los Rolling Stones después de 35 años

17 comentarios:
Mi hijo se presentó hará cosa de cinco meses con dos entradas a mi nombre para ver a los Rolling Stones en Barcelona el pasado 27 de septiembre. ¿Sería una broma la que a su madre y a mí nos hacía? No, no era una broma: las entradas existían; sólo faltaba que nosotros, sus padres, talluditos ya ambos, nos liberásemos del paso del tiempo y, amantes de la música de los cuatro músicos ingleses, decidiésemos como hace 35 años pasar una tarde con ellos en el Estadi Olimpic Lluis Companys. Así lo hicimos y asistimos a un espectáculo increíble, genial, estupendo..., total.


Estadi Lluis Companys, Barcelona, España

Hacía 35 años, desde aquel mítico concierto del Calderón de 1982 en Madrid [pinchar aquí], que no veía y disfrutaba como pocas veces en vivo y en directo con estos cuatro 'jóvenes-señores-ancianos-chicos'. Sí, en efecto, me refiero a "Los Rolling Stones" (Mick Jagger, Keith RichardsCharlie Watts y Ron Woods), situados todos ya en la setentena, conservan la fuerza (Mick Jagger mantiene la felinidad que le caracteriza desde hace cincuenta años, ¡increíble!), el sonido (esencial en este aspecto la aportación de Darryl Jones al bajo, Karl Denson con el saxo tenor, Tim Ries en el teclado, Matt Clifford  al corno francés y teclados y Bernard Fowler en la percusión), la voz (de los cuatro titulares de la banda, Mick Jagger la conserva de manera excelente; no así Keith Richards que, como hace en todos los conciertos de los Stones, interpretó dos temas  -“Happy” y “Slipping Away”- para así dar descanso a Jagger. Y por si el solista titular fuera poca cosa, los Stones suman en muchos de sus temas la prodigiosa voz de la estadounidense Sasha Allen que confiere un brillo especial a los varios blues que en Barcelona interpretaron, y que en “Gimme Shelter” destacó especialmente), y la comunicación con un público variopinto e intergeneracional en el que predominaban los sesenta y cincuentones acompañados en muchos casos de sus vástagos quienes, ¡oh sorpresa por mi parte!, conocían y entonaban todas y cada una de las letras de los veinte temas que interpretó la banda inglesa, y eso que fue un recorrido por temas de toda su carrera, o sea, de los 60, 70 y 80 especialmente; tan sólo hicieron tres temas de su último álbum: “Blue & Lonesome” que fueron “Tumbling Dice”, “Just your fool” y “Ride ‘Em On Down”.

Los veinte temas fueron los siguientes y por este orden:
  1. Sympathy for the Devil
  2. It’s Only Rock ‘n’ Roll (But I Like It)
  3. Tumbling Dice
  4. Just Your Fool
  5. Ride ‘Em on Down
  6. Under My Thumb
  7. Rocks Off
  8. You Can’t Always Get What You Want
  9. Paint It Black
  10. Honky Tonk Women
  11. Happy
  12. Slipping Away
  13. Miss You
  14. Midnight Rambler
  15. Street Fighting Man
  16. Start Me Up
  17. Brown Sugar
  18. Jumpin’ Jack Flash
  19. Gimme Shelter
  20. (I Can’t Get No) Satisfaction
Amante como soy de la música de los Rolling Stones he buscado en Spotify todas estas canciones y he confeccionado una lista de las mismas que he denominado "Los Rolling Stones en Barcelona".  Pinchando en el nombre del listado se accede a la playlist de Spotify. Os recomiendo que lo hagáis para entender así mejor el enorme disfrute que me supuso esa tarde en el Lluis Companys de Barcelona.  Os dejo aquí cuatro temas de muestra: 

No es lo mismo, ¡claro que no!, escuchar los temas grabados en estudio que componen la lista que escucharlos en vivo y en directo. Pero menos da una piedra, ¿no?

Los Rolling Stones en Barcelona 2017
Y es que en vivo y en directo a las cuatro características (fuerza, sonido, voz y comunicación) que antes he señalado hay que añadir la fastuosa puesta en escena que servía para presentar un espectáculo que, teniendo como principal y básico ingrediente la música, voz y movimientos por el escenario de los intérpretes, conseguía realzarlo gracias a cuatro enormes pantallas led de 20 metros de alto cada una en las que se sucedían sin solución de continuidad imágenes de los músicos según ejecutaban las composiciones y/o vídeos en blanco y negro y/o en color para ilustrar los textos de algunas de las canciones; en otros momentos por esos enormes paneles de luces led se desparramaba una tormenta de colores al ritmo de los sones de esas guitarras increíbles de Keith Richards, Ron Woods o Darryl Jones; también las proyecciones visuales acompañaban y realzaban los lamentos magníficos que en algunos blues extraía Mick Jagger de su armónica,  Karl Denson de su saxo tenor o Sasha Allen de sus prodigiosas cuerdas vocales (¡magnífico momento el de Sasha Allen!). Ya digo, lo que contemplé con mis cinco sentidos el miércoles 29 de septiembre en Barcelona fue un espectáculo total. Creo que lo que escuché fue auténtica música clásica contemporánea que a poco que algún programador de las emisoras de clásica abra el espectro musical al confeccionar la escaleta los Stones pasarán junto a muchos otros clásicos modernos a ocupar lugar de privilegio en ellas. Quizás sea algo atrevida esta opinión, pero es lo que sinceramente pienso.
Stones, No Filter, Europe/2017

Y al día siguiente aprovechamos para visitar Barcelona antes del marcado en el calendario 1-O. Paseamos por el modernismo barcelonés contemplando desde las por mí muchas veces disfrutadas Sagrada Familia, casa Batlló, casa Amatllé, casa Milá... hasta otras menos conocidas pero pertenecientes a esos grandísimos arquitectos que fueron, además de Antoni GaudíLluís Domènech i Montaner, Josep Amargós i Samaranch, Josep Fontserè, Enric Sagnier i Villavecchia... quienes en las postrimerías del siglo XIX y primeros años del XX construyeron esa ciudad enriquecida que se ensanchaba,  crecía y rompía sus costuras porque con la exposición universal del año 1888 ya no cabía en sus estrechos límites.

casa Batlló, casa Milá, Sagrada Familia


29 sept. 2017

"Sé quién eres" de Yrsa Sigurdardóttir

18 comentarios:
Segunda novela que leo de Yrsa Sigurdardóttir, autora islandesa [más datos sobre la escritora aquí]. Como la primera que leí, "Mentiras" -curiosamente la última en aparecer publicada-, "Sé quién eres" transcurre también en zona isleña si bien en esta ocasión en la propia Islandia, concretamente en la zona de fiordos del noroeste del país.

Novela negra islandesa, Thriller, terror psicológico
Hasta una abandonada aldea del noroeste de Islandia, situada exactamente en  la Reserva Natural de Hornstrandin, viajan tres jóvenes para restaurar una casa que acaban de adquirir. Se llaman Gardar, Katrín y Lif (recién enviudada de Einar esta última) que desean hacer una especie de hotel rural para albergar a los numerosos turistas que durante el verano visitan la zona. Estamos al principio del otoño y el frío ya se ha hecho notar, razón por la que nadie habita ni visita Hesteyri, nombre que tiene el villorrio abandonado, antigua factoría ballenera.

Desde que llegan al lugar los tres comienzan a tener sensaciones que superan el nivel de la normalidad: se sienten observados, oyen crujidos, pasos detrás de ellos, gemidos, incluso llegan a creer entender mensajes emitidos por voces infantiles. El desasosiego, el deseo de regresar a su cómoda vida urbanita en Reykjavik y olvidar esta aventura financiera se apodera de algunos de ellos.

Paralelalmente en Isafjordur, localidad de la que han partido los jóvenes, ha ocurrido un suceso poco entendible: la guardería local ha sufrido un asalto que ha destrozado mucho material y ha dejado una sorprendente pintada en la pared que dice: "¡Sucio!". Dagný, agente de policía, junto con Freyr, psiquiatra, intentan encontrar una explicación lógica a tan extraño ataque.

Estas dos líneas narrativas se desarrollan en paralelo y linealmente hasta que ambas se cruzan. El nexo de unión entre las dos tramas es Freyr que lleva tiempo intentando encontrar una explicación racional a la misteriosa desaparición de su hijo Benni sucedida tres años atrás cuando el pequeño tenía siete años de edad y jugaba con otros niños al escondite. Este hecho provocó la separación de Freyr y Sara, padres de Benni, y sumió a Sara en una profunda depresión de la que aún no se ha recuperado. 
Por otra parte Freyr en su trabajo profesional trata a Úrsula, anciana que sesenta años atrás también conoció un destrozo semejante en la escuela de Isafjordur a la que asistía. De esta escuela y en ese momento, año 1953, también desapareció enigmáticamente un niño amigo de la Úrsula niña. Se llamaba Bernódus Pjetursson y sus restos jamás se encontraron. La semejanza entre ambos casos -el de su hijo Benni y el de Bernódus- lleva a Freyr a repasar toda la información del mismo intentando encontrar paralelismos entre ambos sucesos.

En 35 capítulos, alternando ambas tramas: la del trío de jóvenes emprendedores y la del psiquiatra Freyr y la policía Dagný, distribuye Yrsa Sigurdardóttir esta historia llena de suspense, ritmo, y momentos de sorpresa lindantes con el terror psicológico que tan bien sabe presentar la escritora islandesa.
 Yrsa Sigurdardóttir, colección Novela Thriller de El País

Como ya me sucediera con su novela "Mentiras" [leer reseña aquí] todos los capítulos cierran con un momento in crescendo que alimenta nuestro deseo de leer más y más. Sigurdardóttir se muestra como una gran experta en el manejo de los resortes propios del thriller. Todo este ambiente de misterio e impotencia ante lo sobrenatural que parece cernirse sobre los personajes lo sabe graduar debidamente  dosificando con naturalidad la información adecuada sobre cada uno de ellos que así adquieren individualidad propia. Todos los participantes en la novela están muy interrelacionados entre sí, cada uno con un 'background' a sus espaldas que según vamos descubriéndolo nos sirve para entender su comportamiento. Todos encierran en su interior algún secreto. Descubrirlo, ver la reacción de los demás ante ello, observar la adaptación de los personajes a sus nuevas imágenes..., son estímulos más que sobrados para perseverar en una lectura que nunca se hace pesada y lo que es más difícil en mi opinión, al lindar en ocasiones con lo irracional, mantiene siempre incólume la verosimilitud exigible.

Muchas cosas me han gustado de esta novela. De todas ellas, quizá por mi profesión de enseñante, me han llamado mucho la atención las alusiones, críticas en ambos sentidos, a los cambios que se han experimentado en este campo durante los sesenta años que separan 1953 de 2013 momento en que suceden los hechos. He aquí dos ejemplos:
"En aquella época había más disciplina y en el colegio se intentaba enseñarles a esos pobrecillos todo lo posible en la menor cantidad de tiempo. No se insistía tanto en las destrezas de la vida, o como se diga, que se han impuesto en la educación actual " (pág. 146)

 "Bernódus y Úrsula se llevaban muy bien, lo encontré en un informe en el que la profesora expresa su sorpresa al ver que al fin Úrsula había encontrado un buen amigo ya que al parecer era una niña bastante asocial. Lo más seguro es que el resto de la clase la acosara y la marginara, aunque el informe no lo menciona explícitamente, ya que en aquellos tiempos no se prestaba tanta atención a esas cosas" (pág. 316)


Datos del libro
Nº de páginas: 360 págs.
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Editorial: ROJA Y NEGRA
Lengua: CASTELLANO
Traductor: FABIO; TEIXIDO BENEDI
ISBN: 978-8439729266
Precio:
En papel: 18’90 €
En papel: ed. EL PAIS: 3’99 €
Ebook: 8’54€
 



24 sept. 2017

Charlotte Link: ¿De quién te escondes?

15 comentarios:
Elegí leer esta novela un poquito al azar; bueno así es como muchas veces caen en mis manos títulos de autores desconocidos para mí. Solo sabía de ella que era un relato negro, concretamente un thriller; como este género me atrae no perdí el tiempo y enseguida lo comencé a leer. Y no me arrepiento.

La autora
Cuando no conozco al autor/a me gusta preguntar a Google "¿Quién es él/ella?". Tras la oportuna comprobación me entero de que es una escritora alemana nacida en 1963, hija de la escritora y periodista Almuth Link; también me entero de su gran popularidad en Alemania país en el que algunos de sus libros han sido auténticos best seller elogiados incluso por los críticos de la prestigiosa revista Der Spiegel en cuya lista de los más vendidos estuvo durante semanas. 

La novela
Sinopsis (ofrecida por la propia editorial)
Random House,
«¿De quién te escondes?» Al final Simon tiene que hacer esa pregunta a Nathalie. Dos días atrás se tropezó con esta joven en la playa. Estaba demacrada y asustada, y él se ofreció a ayudarla. Una decisión impulsiva que se ha vuelto en su contra, pues desde entonces se han visto envueltos en una espiral creciente de violencia y muerte, que les ha convertido en blancos..., ¿de quién? 
Nathalie no está simplemente perdida o desamparada, como él creyó. ¿Es una víctima? ¿Es culpable? ¿Qué está pasando?

Mi comentario
Como ya he dicho no conocía a Charlotte Link. Es una escritora cuya manera de presentar la historia y de captar el interés del lector me han gustado. No es una lectura dificultosa ni mucho menos.

¿Qué es lo que se cuenta?
Algo tan antiguo como el propio ser humano: el deseo de mayores y jóvenes por superar las dificultades económicas asiéndose a  vagas promesas de prosperidad que sólo se alcanzarán lejos del núcleo familiar. Cuando todos se den cuenta del engaño sufrido ya será demasiado tarde, o quizá no.

¿Dónde sucede la acción? En varios escenarios, muy lejanos unos de otros: la ciudad de Sofía en Bulgaria, pequeñas localidades de La Camargue en Francia, la ciudad francesa de Metz en la región de la Lorena limítrofe con el Sarre alemán, en París, en Toulon (Francia), en Hamburgo (Alemania)... Como se ve, pues, estamos ante una historia cosmopolita con diferentes localizaciones, aunque, eso sí, todas ellas europeas.

¿Qué duración tiene la acción? Los acontecimientos suceden en unas dos semanas, concretamente del 13 al 24 de diciembre del año 2015. Estamos a sólo un mes del brutal atentado del 13 de noviembre contra la sala Bataclan de París en la que hubo 83 víctimas a las que habría que sumar las registradas por explosiones en el estadio St. Denis y las de ataques indiscriminados a una pizzería, un bar y un restaurante, en total, 113 muertos y un considerable número de heridos.  Es, pues, por las fechas, un escenario terrible para la desaparición de una persona: en todas las cabezas bullen esos días con fuerza las duras imágenes de los comandos del DAESH matando a cualquiera que se les ponía por delante.

¿Cómo está organizada la narración? La historia la cuenta de manera lineal un narrador omnisciente con dos líneas narrativas en contrapunto: los acontecimientos de Sofía (Bulgaria), por un lado; y los situados en  Francia, por otro. Además, hasta que temporalmente lleguen a unirse con las restantes, existen una serie de secuencias contadas en primera persona por Nathalie Boudin, protagonista principal junto a Simón de la novela. Son secuencias éstas en flash back, que incluso cambian la tipografía de su presentación para no confundir al lector, en las que esta chica, anoréxica e inteligentísima, causante directa e indirecta de todo lo que sucede en la novela informa de los avatares de su existencia anterior.

Nada hay que decir de esta estructura narrativa que da dinamismo y fluidez a la lectura, salvo que el excesivo número de secuencias (65 al menos) encabezadas con el lugar y fecha donde sucede lo que en cada una de ellas se relata en mi opinión produce, al principio sobre todo, confusión al lector. Sin embargo es un 'pero' menor que con el paso de las páginas queda debidamente conjurado.

¿Qué asuntos toca la novela? Además del secuestro mediante engaños ya citado, en "¿De quién te escondes?" hay muchos otros: el alcoholismo, la migración por penuria económica campo-ciudad, la anorexia, la seducción que llega a abducir voluntades, las redes de prostitución, la corrupción política... Todos estos motivos narrativos van salpicando de manera sabiamente organizada y dosificada la novela según se desarrolla el asunto principal: desentrañar la organización que se encuentra detrás de una serie de desapariciones aparentemente voluntarias, dar respuesta, dilucidar el interrogante que luce la hermosa portada de esta novela.

novela negra alemana, thriller psicológico, suspense, trata de blancas

¿Los personajes? La galería de personajes es amplia y en líneas generales todos ellos tienen individualidad propia: Simón y su falta de carácter, Jerôme con su poder de seducción, Nathalie que busca un asidero vital que le permita seguir adelante, el castrante padre de Simón, la posesiva y manipuladora ex de Simón, la esforzada comisaría de policía Inés Rosarde, la dubitativa y malograda Kristine, las adolescentes búlgaras engañadas Selina e Inka, etc. etc. Todos ellos tienen su personalidad manifestada de modo claro y sin giro sorpresivo alguno, lo que dota al relato de gran facilidad. Quizás he echado en falta que, aparte de Nathalie, Charlotte Link hubiese dotado de mayor complejidad a algún otro personaje, lo que hubiera servido para sorprendernos algo más.

Para finalizar
Una historia amena que se lee muy bien, que entretiene, y que al estar debidamente contextualizada en el mundo de hoy absorbe y nos mete dentro de ella pues todos los asuntos que se tocan son temas que a cualquier ciudadano europeo preocupan en la actualidad.

Quizás me ha chocado que en momentos ciertamente climáticos la autora recurra, para rebajar la tensión, a tópicos propios de la novela sentimental que en mi opinión no son muy pertinentes. Pero en un relato de 537 páginas esto que comento no sucede más de dos o tres veces y siempre en el personaje de Nathalie cuya psicología ciertamente es complicada.

Una cosa más. He leído en comentarios a alguna reseña de esta novela que el final abrupto, abierto o cercenado -como muy bien dice mi amiga Marina Córdoba en su blog-,  no gusta y que tal solución narrativa es para varios comentaristas motivo más que suficiente para no leer la novela. Tal reacción no deja de sorprenderme pues si hay algo que me agrada -siempre que se haga bien, claro, como aquí pasa-, es que el escritor dé cancha al lector y no le ofrezca un final cerrado sino todo lo contrario, que lo convierta siquiera sea brevemente en coautor que piensa las dos, tres o más posibilidades de desenlace que hay en la novela y que, naturalmente, me reservo para mí y no pienso desvelar aquí.



19 sept. 2017

"Manchester frente al mar" de Kenneth Lonergan

9 comentarios:
Una breve entrada para comentar la agradable sensación que he tenido al haber podido ver por fin esta película que por unas u otras cosas se me escapó en su día de los cines donde se exhibía. La oportunidad me ha venido dada por su pase por MovistarTV

Muchas sensaciones positivas me ha suscitado este film de Kenneth Lonergan, director del que no había visto ninguna película, lo que no es muy raro si se tiene en cuenta que, a pesar de haberse iniciado en la realización de películas el año 2000 con "You can count on me", ésta que comentamos es la tercera que dirige.
Kenneth Lonergan es más conocido como dramaturgo que como director de cine. En este mundo sus principales contribuciones han sido como guionista; incluso de los tres títulos que ha dirigido, él mismo también es el responsable del guión. Es, precisamente como guionista que ha obtenido mayores reconocimientos en el mundo de la cinematografía: nominado en infinidad de ocasiones a Premios diversos (Oscar, BAFTA, Globo de Oro...) y ganador de la mayoría de estos galardones en 2016 con "Manchester frente al mar": Óscar al mejor guion original, BAFTA al mejor guion original, National Board of Review Award al Mejor guion original y New York Film Critics Circle Award al Mejor guion.

La película
Lee Chandler (Casey Affleck) es un solitario encargado de mantenimiento de edificios de Boston que se ve obligado a regresar a su pequeño pueblo natal tras enterarse de que su hermano Joe (Kyle Chandler) ha fallecido. Allí se encuentra con Patrick (Lucas Hedges), su sobrino de 16 años, del que tendrá que hacerse cargo. De pronto, Lee se verá obligado a enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a separarse de la comunidad en la que nació y de su esposa Randi (Michelle Williams) con la que tuvo tres niños.

Me ha gustado muchísimo la alternancia temporal con que el director organiza el relato fílmico. Este constante flash back y vuelta al presente hace dudar al inicio del relato qué es lo que se está viendo, quién es quién, cuáles son las relaciones personales entre los personajes... Pero -hablo por mí- estas desconexiones iniciales cuando ya se ordenan debidamente en la cabeza provocan que la película crezca en calidad y se agigante según van transcurriendo los minutos.

También me parece formidable cómo Kenneth Lonergan construye una historia en la que asistimos a la evolución de la difícil relación entre  Patrick, el adolescente rebelde que debe acomodarse a su tío Lee, quien ha aceptado, con sentimientos encontrados, la obligación que se le ha venido encima: ser su tutor legal, o sea, su responsable. De la acomodación de ambos a la nueva realidad me parece fantástica la del personaje interpretado por Casey Affleck, un hombre destrozado que, pese a parecer vivir enfrentado con todo el mundo, es capaz de hacerse cargo de la nueva responsabilidad con amor, afecto y autoridad. Quizás este convencimiento que transmite a los espectadores es el que le hizo merecedor del Oscar al mejor actor en la última entrega de estos premios.
cine indie

En este campo de la interpretación es muy destacable la de Michelle Williams en el papel de Randi, la esposa de Lee, que le valió el Premio de la Crítica de Nueva York y de Los Angeles a la mejor actriz de reparto. Randi ama muchísimo a su marido y a los tres hijos que han tenido en común pero el azar y la impotencia la llevará a emprender acciones que estropearán su apacible existencia y que la arrojarán a ella y a los de su alrededor a la infelicidad. Remontar esta terrible caída emocional, salir del foso,  e intentar hacerse perdonar por el entorno es la meta que persigue en el film.

Si los actores hacen un excelente trabajo, el guión es magnífico y la dirección sobresaliente, es obligado detenerse siquiera brevemente en la música incidental que acompaña y subraya la anécdota que se cuenta en la película. La firma Lesley Barber, compositora canadiense especialmente conocida por haberse encargado de la música para las películas Puedes contar conmigoMansfield ParkCiega de Amor o Cuando cae la noche. Lesley Barber completa esta música de acompañamiento de creación propia con temas tomados del acervo clásico, por ejemplo el Adagio de Albinoni o fragmentos de 'El Mesías' de Handel que  al utilizarlos en algunas escenas las reviste de gran altura y dignidad. Lo mismo cabe decir de temas musicales más contemporáneos como el magnífico  "I'm beggining to see the light" de Ella Fitzgerald cuya vitalidad y optimismo marca un antes y un después en la peripecia del protagonista.


Por lo demás, si se escucha la BSO de esta estupenda película se observará (a mí, al menos, así me lo ha parecido) la semejanza de la música al piano de Lesley Barber con la que Philip Glass compuso para otro excelente film que nunca podré olvidar, "Las horas" de Stephen Daldry sobre la novela de Michael Cunningham que ya hace tiempo reseñé en este mismo  blog [leer reseña aquí].

15 sept. 2017

Ágota Kristóf: "La analfabeta"

19 comentarios:

Una breve pero muy intensa y muy bien escrita autobiografía la que Ágota Kristóf, de origen húngaro  (Csikvánd, Hungría, 30 de octubre de 1935), pero avecindada en Suiza hasta su muerte en 2011, hace en once pequeños capítulos que son once calas en su vida. La vemos en sus inicios infantiles jugando con sus dos hermanos a crear historias, a fantasear... Vemos su cambio de país en 1956 al abortar la URSS el movimiento de liberación húngaro. Asistimos a la dureza de su vida como refugiada en un país cuya lengua, el francés, no domina, una lengua que como la alemana se le muestra como enemiga...; y por último también la vemos triunfar en ese idioma que aprenderá a hablar aunque durante años no supo leerlo, razón por la que a sí misma se consideraba una analfabeta.

Ágota Kristóf, literatura húngara, Escritores trasterrados
La escritora, autora entre otros títulos, de "El gran cuaderno" (1986), "La prueba" (1988) y "La tercera mentira" (1992) que en España se publicaron en un solo volumen bajo el título de "Claus y Lucas" no sólo aprenderá francés, idioma al que en principio era esquiva, sino que lo dominará de tal manera que es en esa lengua en la que compondrá el grueso de su obra narrativa (8 títulos) así como los cinco títulos de sus obras teatrales escritas en su mayor parte para la Radio Suiza Francófona entre 1978 y 1983.
"La analfabeta" se publicó el año 2004 y fue traducida al castellano en 2006. Ha conocido varias reediciones, la última es de 2015. Como dice la sinopsis que da el editor de esta novela

"Todo el mundo de Agota Kristof está aquí, en este libro caracterizado por frases breves, minimalistas, diminutas en las que se concentran en todo momento las grandes reflexiones y los poderosos pensamientos que las han provocado."

Datos del libro

Autor: AGOTA KRISTOF
Título:La analfabeta: Relato autobiográfico
Nº de páginas: 64 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: ALPHA DECAY
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788492837847
Precio:
En papel: 9'40€


13 sept. 2017

"Tú no eres como otras madres". Angelika Schrobsdorff

20 comentarios:
A la novela, -mejor una crónica o una biografía novelada-, que acabo de leer me acerqué llevado por las elogiosas reseñas y comentarios leídos en muchos de los blogs que habitualmente visito. Quizás haya sido por ello por lo que en ningún momento abandoné su lectura si bien la idea me rondó la cabeza varias veces.

Angelika Schrobsdorff, literatura alemana, II Guerra Mundial
"Tú no eres como otras madres" apareció en Alemania por vez primera en 1992 con un enorme éxito; una recepción semejante tuvo la edición en lengua inglesa publicada en 2012; y lo mismo cabría decir con las ediciones, como esta española que manejamos, aparecidas a  raíz de la desaparición de la escritora germánica en 2016. En nuestro país este libro ocupó el año de su publicación puesto en el top ten de los libros más vendidos durante bastantes semanas. Estamos, pues, ante un best seller muy bien recibido por el público lector.

A mí esta obra me ha recordado a otra de Richard Russo, "Sobre mi madre", que leí hará cosa de cuatro meses [para ver la reseña pinchar aquí]. Lo que dije sobre ella bien valdría también para ésta: "es un regalo de amor filial que el autor hace a su madre". Efectivamente, creo que eso es en esencia la obra: Angelika Schrobsdorff (24 Diciembre 1927 – 31 Julio 2016)  a la edad de la jubilación, justamente los 65 años, decide reconciliarse con su madre Else con la que en vida de ambas estuvo en un tira y afloja constante. En el fondo, igual que sucede con la obra de Richard Russo antes citada, estamos también ante una escondida autobiografía dado que la vida de Else Kirschner se cuenta desde la experiencia de Angelika, tercera hija de la misma. Lógicamente hay momentos de la vida de Else que ella, la hija, no ha podido conocer al no haber nacido todavía; para esos años hace uso de materiales -fotografías, cartas, diarios...- encontrados en baúles y cajones de la casa familiar.

El narrador. Hay en el relato dos acercamientos narrativos a la peripecia vital de Else: el personal y vivido por la hija que se trasluce en el empleo de la 1ª persona narrativa; y el distanciado por no vivido en primer término que se plasma en la novela mediante el empleo de la 3ª persona. Incluso hay momentos en que combina ambas personas narrativas siendo protagonista y/o viéndose desde fuera como alguien ajeno a la propia Angélika. Así, por ejemplo, en un mismo capitulo o secuencia sin marca previa alterna la novelista la 1ª persona coincidente con ella misma y la 3º externa y objetiva que suele usar cuando se refiere al contexto socio-histórico, aunque también hay ocasiones en que habla de sí misma viéndose desde fuera como si se tratase de otra persona
  • "Me han contado que fui un bebé peculiar. No gritaba y, en cambio, me arañaba la cara con furor."(pág. 152)
  • "Aquel año, Erich le regaló a Else un coche rojo y a Angelika un poni."(pág. 198)
Hay momentos en que desea introducir en el relato otros narradores intradiegéticos (en 1ª persona). En estos casos la escritora hace uso de esas cartas y diarios que introduce en la narración y que, reales o no, ponen el foco y dan voz al personaje que los escribe: la propia Else, su hijo Peter, su hija Bettina... Es un recurso interesante por demás.

liberación femenina, deporte femenino
Pero más que por los recursos estilísticos empleados en la obra, "Tú no eres como otras madres" debe fundamentalmente el beneplácito popular a la sorpresa que para el lector supone ver en la Europa de los años veinte a una mujer rompedora con las normas y tabúes sociales. Else Kirschner es una acomodada judía alemana asimilada, es decir, una mujer que se aleja de la estrechez de las tradiciones de la cultura religiosa paterna al sentirse atraída por la liberalidad y alegría de la cultura cristiana
"Al leer sus cartas de ese tiempo es cuando comprendo con claridad el pánico que debía de desatar en ella aquel salto de la «estrechez judía» al «ancho mundo cristiano»." (pág. 36) 
La muchacha Else quiere vivir a tope y la cultura de los cristianos le abre más el mundo que la de sus padres. Los hombres con los que con disgusto de sus padres Else compartirá su vida y dará a luz a los tres hijos que tuvo, uno con cada amor como ella sostuvo siempre ("«Hay que tener un hijo con cada hombre al que se ama». Esta era su convicción, y se atuvo a ella.", pág. 44), serán: Fritz, un culto y bohemio artista cristiano; Hans Huber, un bondadoso bávaro, aunque próximo al fascismo; y un rico industrial protestante, Erich Schrobsdorff. Lo más llamativo en la relación de la madre de Angelika con estos tres hombres es la mutua simpatía que todos ellos se profesarán ("Erich apreciaba la vasta cultura de Fritz y la integridad de Hans, mientras que Fritz y Hans estaban impresionados por la personalidad sin fisuras de Erich.", pág. 121) incluso en las duras situaciones que durante la segunda mitad de los años treinta y los cinco primeros de los cuarenta vivirá Europa, y ellos con ella.

Las vicisitudes de Else, una judía no practicante, y de sus tres hijos medio judíos (Peter, Bettina y Angelika) en el terrible contexto histórico de la Alemania nazi y la persecución que hubo de sufrir este pueblo es el marco en el que se desarrolla más de la mitad de la novela. Else que vivía aislada durante los años veinte y primeros treinta en su mundo de diversión y placeres topará con la tozuda realidad que hará realidad en ella el dicho de Lenin, 'O te metes en política, o la política acaba metiéndose contigo'. Es una enseñanza que Else aprenderá si no en carne propia sí en la de su queridísimo hijo Peter, su primogénito, que nunca escondió su identidad racial. No así ella que se creía por ello bien segura en Alemania
Qué judía ni qué ocho cuartos! ¡Que Alemania bien era el país de Else; el alemán, su lengua; alemana, su cultura, y alemana, su educación!" (pág. 141)
La vida de Else se desarrolla en varias localizaciones berlinesas (Wannsee, Pätz, Grunewald, Dahlem...). Muchas calles y plazas de la capital alemana se citan en el relato. Cuando las cosas se ponen difíciles para la raza judía, Else y sus dos hijas migrarán a Sofía en Bulgaria en donde mal que bien y gracias a las remesas dinerarias y ventas de joyas de la familia lograrán sobrellevar los terribles años de guerra. La dureza de las condiciones de vida en Sofía coincide con la eclosión de la pubertad en la escritora. Los choques con la madre a la que desde siempre estuvo muy unida los sufre la novelista en este dificilísimo contexto búlgaro; también, lógicamente, los primeros escarceos amorosos, y sobre todo la entrada por la vía rápida en la edad madura pues en esos años de muertes y deportaciones en masa a campos de exterminio la adolescencia verdaderamente no existía.

Al finalizar la lectura y meditar un poco sobre ella creo que el destinatario fundamental de la misma, el narratario, es esencialmente el público femenino. Digo esto porque son infinidad las cuestiones propias del universo femenino que la autora introduce en el relato. He aquí algunos momentos del relato que me llevan a pensar tal cosa:
  •  "Creía de verdad no poder ofrecerle nada mejor que una estancia tranquila en un lugar bello y un hotel confortable. ¿Qué otra cosa podía desear una embarazada, reducida como estaba a su vientre? [...] No, él, que estaba con un pie en el mundo varonil de los negociantes y con el otro en el de los poetas y pensadores, no podía saberlo" (pág. 143)
  • "¿Podré olvidar el primer beso, el primer «te quiero», la primera percepción del deseo ansioso en los ojos de un hombre, el primer descubrimiento de mi poder sobre él?" (pág. 407)
  • "-Hija, tal como veo las cosas, justo hoy has tenido tu primera menstruación." (pág. 399)
  • "La suerte en medio de la desgracia hizo que la una llevara entre su equipaje una gran toalla y la otra un costurero con tijeras. Mientras cortaban la toalla conversaban sobre mi regla, desencadenada sin duda por la conmoción del bombardeo" (pág. 400)

Lo mejor
Desde luego para mí lo mejor de esta crónica novelada es el modo de mostrar la dureza de la vida durante el exilio en Bulgaria en contraste con la vida cómoda y sin problemas de los años anteriores en Berlín en que los personajes viven al margen de la realidad nacional metidos en su torre de marfil
"Fritz y Else, sus parientes y sus amigos, no tenían más que una vaga idea. Eran individuos sin conciencia histórica." (pág. 57)
Estilísticamente el recurso de utilizar cartas y fragmentos de diario dentro del relato como forma de introducir variedad en la figura del narrador.

También son destacables las abundantes referencias culturales que aparecen en esta biografía novelada. Se habla de Goethe, de Rilke, de Strindberg, de Schnitzler, de Henri Nathansen, de Thomas Mann...

En verdad son más las cosas que me han atraído de esta crónica vital o biografía novelada que las que no como se desprende de lo expuesto hasta aquí en esta reseña.

Lo que menos me ha gustado
En muchos momentos me parecía estar leyendo una novela del corazón con los clichés que suelen aparecer en este tipo de narraciones:
"trató de pensar en el viaje, el sol, el mar y las noches del sur. Pero no surgieron imágenes. No surgió más que un seco sollozo que dolió como si su caja torácica hubiese sido pasto de las llamas." (pág. 126)
persecución a los judíos
La autora de niña con su gato Paul
El que a veces se asemeje a recetas de un libro de autoayuda desde luego no me ha gustado nada:
"hay que estar feliz de ser joven y de tener salud, de saber que a una la quieren y la necesitan. Cada día hay que estar feliz por ello. La vida pasa tan deprisa, y cuando se acerca a su término, uno se pregunta: ¿por qué la he dilapidado así?" (pág. 503)
También me ha echado a veces para atrás un estilo que me parece excesivamente declamatorio, falso, impostado:
"Un día cualquiera de finales de verano, mi madre abandonaría Bulgaria, el país en el que había encontrado refugio y vivido el infierno, el país donde una mujer bella y vital se volvió una criatura física y psíquicamente destruida. Las dos abandonaríamos Bulgaria: ella, para morir; yo, para vivir." (pág. 459)
Por último tampoco me gustan mucho esas obras que dejan poco espacio a la imaginación del lector; esos libros que no dejan cabos sueltos y que van anudando todos los flecos no vaya a ser que el lector se pierda. Así, por ejemplo, el resumen que realiza al final del relato sobre algunos personajes secundarios lo presenta de una manera tan directa, tan poco sutil en mi opinión, que a mis ojos hace que la novela pierda enteros:
 " Alfred, que ahora comercia con esto. Él y Walter se han enriquecido donde y como podían. Se comportan, en el cabal sentido de la palabra, como cerdos, mienten y estafan y no se arredran ante nada. Además, Walter tiene un miedo cerval debido a su glorioso pasado nazi, y los dos hermanos intentan perjudicar de la forma que sea al pobre papá, al que le envidian su integridad. Es simplemente inimaginable cuánto hay aquí de lodo, de codicia, de amoralidad. Anja, el monstruo que literalmente mandó a su propia madre a ahogarse en el lago de Pätz y se deshizo así de su árbol genealógico judío, de repente es judía completa, y como tal está repantigada con sus cuatro hijos en el sur de Alemania, dándose la buena vida. Los dos hijos de Walter están con una niñera en la zona francesa, mientras Ulli, su madre, se divierte en Berlín con varios caballeros." (pág. 469)





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...