9 jul. 2017

Sophie Hénaff crea a la comisaria Anne Capestan y a su brigada en "La brigada de Anne Capestan"

Sophie Hénaff, la autora
Estamos ante una mujer de 44 años de edad (nació el 7 de agosto de 1972) que primero fue humorista en el café teatro LÁccesoire, en Lyon. En otro momento abrió con una amiga 'Le Coincoinche' un bar para juegos de mesa. Actualmente es periodista, traductora y novelista. Trabaja como redactora en la revista 'Cosmopolitan', concretamente realiza una columna de humor titulada 'Cosmoliste' . Como traductora ha vertido al francés la novela del norteamericano Tom McNulty, "Clean Like a Man".

"La brigada de Anne Capestan" apareció en Francia en 2015 con el simpático título en francés de "Poulets grillés" que, como aclara la autora en los agradecimientos que incluye al final del volumen, es una frase humorística que juega con el término 'poulets' -en la jerga policial gala es lo mismo que decir 'polis', 'maderos'- con lo que equivaldría a algo así como "maderos quemados". El éxito de esta su primera novela fue inmediato como lo demuestra haber sido distinguida ese mismo año con los Premios 'Polar de Series' y el 'Arsenio Lupin'. En 2016 salió la segunda novela de la serie titulada "Rester groupés" que en nuestro país se ha traducido por "Aviso de muerte".

Debo el descubrimiento de esta autora a mi buena amiga bloguera Marina Córdoba cuyas recomendaciones tengo en alta estima. Fue ella quien en su blog [leer aquí su reseña sobre esta novela] hablaba con gusto de Sophie Hénaff y de su simpática comisaria. Me gustó, apunté el título y en la última feria del libro madrileña la adquirí pues ya había salido en edición de bolsillo.

La novela
¿Qué decir de esta novela? Comenzaré por lo que se suele dejar para el final: me he divertido mucho leyéndola, he disfrutado y me han entretenido mucho los problemas de esta joven comisaria arrojada al pelotón de los torpes dentro de la Policía, que demostrará, tanto ella como sus subordinados, que a veces los considerados tontos son los únicos capaces de poner el cascabel al gato. Además, pensamos todos según vamos avanzando en la historia, ¿qué es un tonto, torpe o indeseable policial?

Estamos ante una novela negra tintada de comicidad. En el fondo es un thriller, pues el asunto esencial consiste en indagar y encontrar al/los culpable/s de unos crímenes no resueltos sucedidos hace años. Se trata de casos abandonados por la Policía, casos  que se asignan a esta brigada de desechos policiales, más que nada para que sus integrantes se entretengan con algo pues lo esencial de haberlos ubicado allí a todos juntos es que no molesten, que no interfieran en el normal trabajo del resto de fuerzas del orden.

¿Quiénes integran esta extraña Brigada? En primer lugar la comisaria Anne Capestan, de tan sólo 37 años que lleva suspendida de empleo y sueldo desde hace seis meses por haber disparado a un hombre durante una investigación. Ella entiende que esta nueva responsabilidad puede significar su rehabilitación. Sin embargo cuando va conociendo los miembros que forman la unidad empieza a pensar que quizás esté equivocada.  Son los policías siguientes:
  • Leberton: homosexual viudo reciente, feroz anterior encargado de asuntos internos. Concretamente fue muy activo en la investigación a Capestan que finalizó con su separación temporal del Cuerpo.
  • Eva Rosière: Siendo policía descubrió su faceta de escritora por lo que solicitó una excedencia de diez años durante los cuales se convirtió en exitosa autora de novelas y series de TV. Aburrida ya de todo ha pedido el reingreso en el Cuerpo y al considerarla una total incompetente la han mandado aquí. Es millonaria e inseparable de su perrito 'Pilu'.
  • Merlot: alcohólico pertinaz.
  • Teniente Torrez, alias Malfario: Gafe. Todos los compañeros que ha tenido han salido malparados, razón por la que es tenido por hombre con mal fario.
  • Capitán Orsini: Es quien delata los casos de corrupción policiales, pero no sólo a sus superiores sino que también da el chivatazo a los medios de comunicación.
  • Evrad: Policía ludópata, jugadora irrecuperable.
  • Dax: Boxeador en su juventud. Da la impresión de que los golpes recibidos han afectado su raciocinio.
  • Anne Capestan: la Comisaria jefe de esta unidad de nueva creación

En el campo contrario, el mundo del orden y reconocimiento policial:
  • Buron: El jefe policial que ha encargado el mando de la Brigada a Anne
  • Valincourt: Superior inmediato de Capestan. Años antes fue el encargado de investigar uno de esos casos no resueltos que ahora retomarán los de la Brigada.
  • Fomenko: Jefe de División y antiguo comisario de la brigada de estupefacientes.
Con estos mimbres la brigada de Anne Capestan deberá enfrentarse a imposibles casos que nadie ha podido resolver. ¿Lo conseguirá? En eso consiste la novela, en ver qué de bueno pueden hacer estos policías que ni de sí mismos tienen buen concepto. Si ya la procedencia, currículo y estima de los brigadistas no augura nada bueno, los medios de que está dotada la Brigada son de risa: un piso desamueblado es la base de la misma, un viejo coche que por no tener no dispone ni de la luz azul policial, ninguna arma...

Los asuntos que indagarán serán dos casos de asesinato, ocurrido uno hace cosa de 20 años y el otro tan sólo siete. A estos dos se unirá otro reciente sufrido por un testigo de los anteriores con lo que se produce la imbricación de los tres. La narración es en 3ª persona con un autor omnisciente. Los crímenes tuvieron lugar en 1993 en el caso del asesinato de un marino llamado Yan Guénan; el segundo en 2005, el asesinato de una anciana, Marie Sauzelle, estrangulada al haberle entrado a robar en su apartamento; y el tercero, en el momento actual, año 2012. Todos estos hechos pasan en París. 

La historia se distribuye en 45 breves capítulos que le dan dinamismo y fluidez haciendo que discurra con mucha agilidad. Dentro de algunos de estos 45 capítulos -sólo cuatro o cinco- hay una secuencia narrativa situada en la isla de Cayo Hueso (Florida) durante unas fechas concretas de los años 1991, 1992 y 1993 que resulta enigmática y que deja pensativo al lector hasta el final de la novela cuando viene a integrarse, ya sin distinción alguna, dentro de la anagnórisis final del relato.

La novela es muy agradable de leer porque Sophie Hénaff sabe equilibrar a la perfección la seriedad con unos sutiles toques de humor en los que no insiste pero que al lector le hacen sonreir sin perder la compostura que corresponde a una novela negra. Así, por ejemplo, leemos que el hijo del teniente Torrez tiene un conejo blanco: "Le ha puesto de nombre Casillas, como el portero de la Roja. Pero él no está metido en una red, tiene la jaula abierta" (pág. 63). Desde luego aquí la escritora hace un reconocimiento a la selección española de fútbol que en 2012, momento de la narración acababa de ganar por segunda vez la Eurocopa que ya conquistara en 2008; y dos años antes, en 2010, se había alzado con el Mundial de fútbol.. 
En otras ocasiones la humorada, no sé si por problemas en la traducción (ya se sabe,: 'traduttore, traditore') no acaba de entenderse debidamente: 
"-¿Hoy no tocaba afeitarse?- observó Rosière.
Lebretón pidió un café y un cruasán antes de sentarse.
-Cogí la maquinilla, pero se me olvidaron las hojas. 'Mea culpa'.
Hacía meses que Lebreton no se olvidaba de nada, pues disponía de todo el tiempo del mundo para organizarse. Puede que la alegría de salir de viaje lo hubiese alterado.
-'Tea perdona'- repondió la capitán para sacudir con gesto impaciente una miguita pringosa de mermelada." (pág. 163)
Pero siempre, aunque sea bajo leves pinceladas de humor, aparece el sesgo social inherente al género de novela negra al que pertenece esta primera incursión literaria de Sophie Hénaff:
"La cháchara de Rosière y Merlot, tan animada como de costumbre, les llegó por enciima de las notas de “Relax”, de Mika:
-... por lo que se refiere al planeta, a los animales, a todo lo que se te ocurra, siempre compro productos bio, con el sello de calidad Label Rouge y...
-Todo eso es carísimo, ahora bien...
-Pues precisamente ocupo el lugar que me corresponde. Si incluso los ricos compran guarrerías, ¡no podremos quejarnos de que no se produzca otra cosa!
-¡Cierto! No obstante...
-En esta sociedad, cada vez que pagas algo estás votando. ¡A las urnas que les den, lo que cuenta es el carrito del súper. Y ya que estamos... -dijo Rosière alargando la copa.
" (pág. 295)
Para finalizar
A punto de pulsar el botón de publicar me topo en "El País" de ayer sábado 8 de julio con una foto que ilustra la noticia sobre la "30 Semana de Novela Negra de Gijón". En ella, sentada en primera fila flanqueada por Juan Madrid y Ángel de la Calle está Sophie Hénaff. Recomiendo vivamente la lectura de la noticia [pinchar aquí] firmada por Juan Carlos Galindo. Toda ella no tiene desperdicio, pero para finalizar esta reseña tomo prestada una opinión de la creadora de la comisaria Anne Capestan que aparece allí:
En estos últimos 30 años, la novela negra ha sido más sombría, más social, pero creo que a través del humor se puede hablar de todos los problemas de la sociedad
¡Qué gran satisfacción me has dado, Sophie! Eso mismito es lo que acabo de decir yo hace un momento alabando tu estilo y el tono humorístico en que envuelves tus relatos.

Semana Negra de Gijón, Sophie Henaff, Juan Madrid, Inma Luna
Foto de DANIEL MORDZINSKI (en "El País" de 8/7/2017)
En definitiva, una lectura fresca, sencilla, simpática, y sobre todo, muy, muy, entretenida. Para el verano viene que ni pintada. Os la recomiendo sin miedo a equivocarme. Si me equivoco, espero que me lo digáis, ¿de acuerdo?

14 comentarios:

  1. Me lo han recomendado varias veces ya, y yo, con mi pasión por el género no se como aún no me he hecho con él, debe ser el verano que me hace perezosa, jejejeje.

    Un besito carinyet!!
    Yolanda.

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    1. Se lee en un plis plás, Yolanda. En una tumbona playera sigues la trama policial y de paso, de vez en cuando, sonríes. Es una novela negra muy entretenida.
      Un beso

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  2. Hola, Juan Carlos.
    Te agradezco muchísimo que sigas mis recomendaciones y me ha encantado ver que la novela te ha sorprendido por lo diferente que es dentro de su género. Espero que puedas leer, en breve, la continuación y ver cómo van evolucionando sus personajes y se añaden otros nuevo a la brigada de Anne Capestan.
    Besos

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  3. Ya la tengo apuntada. También de Marina y de más gente.
    Me gusta mucho la literatura francesa, y sobre todo su género negro. Será de lo próximo que lea.
    Gracias por tu completa reseña que nos da otra idea de la novela.
    Un beso.

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    1. Hola Rosa:
      No es Pierre Lemaitre, desde luego. Es otra manera de hacer, pero entretenida y sorprendente, date cuenta de que es su primera incursión en el género.
      Besos

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  4. La verdad es coincidís la mayoría de reseña y me gustaría leerla. Pero no doy para más ahora mismo.
    un beso ;)

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  5. María Teresa Gallego Urrutia10 jul. 2017 0:43:00

    Usté perdone... La traducción no traiciona nada.

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    1. Me refiero al juego que hace entre "Mea culpa" y esa respuesta "Tea perdona" que ignoro si en francés aparecerá escrita de igual manera.
      Gracias por tu comentario
      Un saludo, María Teresa.

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    2. En el original el juego, en francés claro, se hace a partir del verbo pardonner, Tea pardonna, y en castellano es a partir del verbo perdonar, como es lógico.
      Si a alguien le resulta esotérica la alusión, no se le puede achacar ni a la escritora, que juega con el latín, ni a las traductoras que reproducen y trasladan lo que la escritora decidió poner en el original. Por lo demás, mea culpa es sobradamente conocido... no creo que le plantee dificultades a nadie ver la relación y la broma.

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    3. Hola, Mª Teresa:
      Ya para finalizar, mira, quería decirte que no es mi intención arremeter contra las traductoras (¡fantástica traducción en todos los aspectos!) sino que pretendía mostrar mi sorpresa ante ese posesivo de segunda persona, "Tea", un barbarismo completo -creo, aunque puedo pecar de ignorante- ya que el correspondiente al "Mea" anterior debiera ser "Tua". De aquí mi sorpresa ante la broma urdida por la autora; una broma que a mí al menos no me ha llegado por lo explicado antes. Sí, claro, Rosière es una inculta y contesta con una analogía traída por lo pelos. En fin, en esta ocasión la gracia se me escapa por parecerme flojita.
      Y repito la traducción que firmáis tú misma y Amaya García Gallego me parece perfecta. Toda la responsabilidad es de la autora. Perdonadme por haber tirado de frase hecha con el famoso "Traduttore, traditore". Sorry, Pardon, Disculpas mil...
      Saludos

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  6. Yo me divertí mucho,hsy una escena con cierta barredora por las calles/aceras de París que me hizo reir a carcajadas.
    Besos

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    1. Hay muchos momentos ciertamente muy simpáticos. Y lo mejor es que logra que no desentonen para nada dentro de la novela negra ante la que nos encontramos.
      Un beso

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